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martes, 22 de junio de 2010

La existencia de Dios

Érase una vez un astronauta y un neurocirujano que discutían sobre religión.
El neurocirujano era creyente y el astronauta no.
- He estado muchas veces en el esppacio - presumió el astronauta -
pero jamás he visto ángeles.
El cirujano se quedó boquiabierto y luego le dijo:
- Yo he operado bastantes cerebros inteligente,
pero jamás he visto un pensamiento

viernes, 17 de abril de 2009

Parabola

- Toda palabra y toda imagen que se emplee para referirse a Dios, tiene más de falseamiento que de descripción
- Entonces ¿Cómo puede hablarse de Dios?
- Por medio del silencio.
- Y si es así ¿Por qué hablas tu con papabras?
El maestro le contestó:
Cuando yo hablo, no debes escuchar las palabras. Escucha el silencio

jueves, 19 de febrero de 2009

Apasionado

Si algo me llama la atención de la vida de San Agustín es la pasión que le pone a las cosas que hace. Cambiará constantemente de ideas, de pensamiento, pero siempre las defenderá apasionadamente, pensando quizás, que las cosas que merecen ser hechas,... merecen ser bien hechas.
Además, San Agustín tenía dotes. Primero destacó en el estudio de las letras, desarrolla una gran elocuencia. Luego desarrolla una irresistible atracción hacia el teatro. Luego destacó por su genio retórico y sobresalió en concursos poéticos y certámenes públicos.
A los diecinueve años se le despertó un espíritu de especulación y así se dedica de lleno al estudio de la filosofía. Incansablemente busca respuesta al problema de la verdad, Agustín pasa de una escuela filosófica a otra sin que encuentre en ninguna una verdadera respuesta a sus inquietudes. Finalmente abraza el maniqueísmo creyendo que en este sistema encontraría un modelo según el cual podría orientar su vida, convirtiéndose en un pilar importante de este pensamiento. Varios años más tarde la abandonará, convirtiéndose en un escéptico.
Admirado más adelante en su vida por las predicaciones y el corazón de un obispo de Milán. Entonces decide romper definitivamente con el maniqueísmo. Entonces decidió vivir en ascesis y leer los escritos neoplatónicos, convirtiénse en un nuevo teórico del pensamiento platónico. Más adelante se centra en el estudio formal y metódico de las ideas del cristianismo. A los treinta y tres años de edad, es bautizado. Una vez bautizado se retira para hacer vida monacal. Años después esta experiencia será la inspiración para su famosa Regla. A pesar de su búsqueda de la soledad y el aislamiento la fama de Agustín se extiende por toda la comarca. Pocos años después es elegido por la comunidad para que fuese ordenado sacerdote. Tan solo cuatro años después es consagrado obispo. Como obispo predica a todo tiempo y en muchos lugares, escribe incansablemente, polemiza con aquellos que van en contra de la ortodoxia de la doctrina cristiana de aquel entonces, preside concilios, resuelve los problemas más diversos que le presentan sus fieles. Se enfrentó a maniqueos, donatistas, arrianos, pelagianos, priscilianistas, académicos, etc.
Con esta retaila de sucesos no me queda más que admirar su figura, y creer que merece esa santidad. No por ser cristiano, ni luchar incansablemente, sino por su PASION, por su capacidad para entregarlo todo a la causa que cree justa. Por su capacidad para reconocer que se equivoca, por su capacidad para cambiar y no disminuir su pasión por lo que hace
Por eso, y no por otras cosas, me siento atraído por San Agustín

miércoles, 28 de mayo de 2008

Parábola de los obreros de la viña (Mt 20, 1-16)



El hecho de haber recibido una educación cristiana, el hecho de formar parte por activa y por pasiva de movimientos con un carácter religioso hac eque constnatemente me sienta interpelado por la Palabra de Dios, por cuestionarme como la historia de la Iglesia (entendiendo por Iglesia, momentos importantes del cristianismo reflejados en la Biblia) ha claado en mi vida, y como lo sigue haciendo día a día. Hay momentos en los que la palabra ha entrado de manera suave y se ha ido con la primera brizna de viento. Otras veces me ha dejado abrazado a un pensamiento.


Ha pasado algún tiempo desde la primera vez que pasó eso.
Durante un tiempo el texto que me interpelaba constantemente era el texto de la 1 carta Jn 4, 19 que dice:
¿como puedes decir que Amas a Dios al que no ves, si no amas a tu projimo al que ves?

No voy a entrar en conclusiones, y en reflexiones, pero si a invitar a que la tengas presente en diversos momentos de tu vida

Luego fue Mt 6, 25-34 que dice: No os congojéis por vuestra vida, qué habéis de comer, ó que habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir: ¿no es la vida más que el alimento, y el cuerpo que el vestido?
Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni allegan en alfolíes; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros mucho mejores que ellas?.
Mas ¿quién de vosotros podrá, congojándose, añadir á su estatura un codo?
Y por el vestido ¿por qué os congojáis? Reparad los lirios del campo, cómo crecen; no trabajan ni hilan;
Mas os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria fué vestido así como uno de ellos.
Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana es echada en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más á vosotros, hombres de poca fe?
No os congojéis pues, diciendo: ¿Qué comeremos, ó qué beberemos, ó con qué nos cubriremos?
Porque los Gentiles buscan todas estas cosas: que vuestro Padre celestial sabe que de todas estas cosas habéis menester.
Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Así que, no os congojéis por el día de mañana; que el día de mañana traerá su fatiga: basta al día su afán.

Esta última frase era de las que más me hacía pensar: "A cada día le basta su afan"

Pero en esta sociedad de comparaciones, de avaricias, de lo importante no es tener, sino que es tener más que el otro, me quedo con esta tercera que dice:

"El Reino de los Cielos es semejante a un PROPIETARIO que salió a PRIMERA HORA de la mañana a contratar obreros para su VIÑA. Después de haber contratado a unos OBREROS por 1 DENARIO al día, los envió a su viña. Salió luego a la hora TERCIA y al ver a otros que estaban en la PLAZA parados, les dijo: "Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que SEA JUSTO". Y ellos fueron. Volvió a salir a la hora SEXTA y a la NONA e hizo lo mismo. Todavía salió a eso de la hora UNDÉCIMA y al encontrar a otros que estaban allí, les dice: '¿Por qué estáis aquí todo el día parados?'. Ellos le dijeron: 'Es que nadie nos ha contratado.' Y les dijo: 'Id también vosotros a la viña.'
Al atardecer, dice el DUEÑO de la viña a su ADMINISTRADOR: 'Llama a los obreros y págales el JORNAL, empezando por los ÚLTIMOS hasta los PRIMEROS.' Vinieron pues, los de la hora UNDÉCIMA y cobraron 1 DENARIO cada uno. Al venir los primeros pensaron que cobrarían más, pero ellos TAMBIÉN COBRARON 1 DENARIO cada uno. Y al cobrarlo murmuraban contra el PROPIETARIO, diciendo: 'Estos últimos no han trabajado más que una hora, y les pagas como a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el calor.' Pero él contestó a uno de ellos: 'Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No te quedé contigo en que te pagaría por tu trabajo 1 DENARIO?. Pues toma lo tuyo y vete. Por mi parte, quiero dar a este último lo mismo que a tí. ¿Es que no puedo HACER CON LO MÍO LO QUE QUIERO? ¿O es que vas a tener envidia porque soy bueno?'.
Así, LOS ÚLTIMOS SERÁN PRIMEROS Y LOS PRIMEROS ÚLTIMOS."

Espero que no se os indigesten estas tres lecturas e igual que a mi me han acompañado todo este tiempo, también te acompañen a ti

sábado, 5 de enero de 2008

Los Reyes Magos

Apenas me había sentado al llegar a casa, le dije a Lucia que viniera y me contara que había hecho en el colegio. Se acercó con la cabeza gacha. como si hubiera roto algo y en voz algo baja, como con miedo, me dijo:
- ¿Papá?
- Sí, hija, cuéntame - le respondí.
- Oye, quiero... que me digas la verdad
- Claro, hija. Siempre te la digo -respondí de nuevo un poco sorprendido
- Es que... -titubeó Lucía
- Dime, hija, dime.
- Papá, ¿existen los Reyes Magos?
Me quedé mudo, miré a mi mujer, intentando descubrir el origen de aquella pregunta, pero sólo pude ver un rostro tan sorprendido como el mío que la miraba igualmente.
- Las niñas dicen que son los padres. ¿Es verdad?
La nueva pregunta de Lucía, nos obligó a volver la mirada hacia la niña y tragando saliva le dije: - ¿Y tú qué crees, hija? - le dije para ganar tiempo
- Yo no sé papá, que sí y que no. Por un lado me parece que sí que existen porque tú no me engañas; pero, como las niñas dicen eso.
- Mira, hija, efectivamente son los padres los que ponen los regalos pero...
- ¿Entonces es verdad? -cortó Lucía con los ojos humedecidos. - ¡Me habéis engañado!
- No, mira, nunca te hemos engañado porque los Reyes Magos sí que existen - contesté como pude. Cogí enttonces con las dos manos la cara de Lucía.
- Entonces no lo entiendo papá.
- Siéntate, Lucía, y escucha esta historia que te voy a contar porque ya ha llegado la hora de que puedas comprenderla -le dije, mientras señalaba con la mano el asiento a mi lado. Lucia se sentó entre nosotros, ansiosa de escuchar cualquier cosa que le sacase de su duda, y yo me dispuse a narrar lo que para mi es la verdadera historia de los Reyes Magos: “Cuando el Niño Jesús nació, tres Reyes que venían de Oriente guiados por una gran estrella se acercaron al Portal para adorarle. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto, y el Niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor, dijo:
- ¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a todos los niños del mundo y ver lo felices que serían.
- ¡Oh, sí! -exclamó Gaspar-. Es una buena idea, pero es muy difícil de hacer. No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de niños como hay en el mundo.
Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de alegría, comentó:
- Es verdad que sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Pero sería tan bonito.
Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían realizar su deseo. Y el Niño Jesús, que desde su pobre cunita parecía escucharles muy atento, sonrió y su voz se escuchó en el Portal:
- Sois muy buenos, queridos Reyes Magos, y os agradezco vuestros regalos.Voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo. Decidme: ¿qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños?
- ¡Oh! necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño, que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros regalos, pero no podemos tener tantos pajes., no existen tantos.
- No os preocupéis por eso -dijo el Niño-. Yo os voy a dar, no uno sino dos pajes para cada niño que hay en el mundo.
- ¡Sería fantástico! Pero, ¿cómo es posible? -dijeron a la vez los tres Reyes Magos con cara de sorpresa y admiración.
- Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben querermucho a los niños?.
- Sí, claro, eso es fundamental - asistieron los tres Reyes.
- Y, ¿verdad que esos pajes deberían conocer muy bien los deseos de los niños?
- Sí, sí. Eso es lo que exigiríamos a un paje -respondieron cada vez más entusiasmados los tres.
- Pues decidme, queridos Reyes: ¿hay alguien que quiera más a los niños y los conozca mejor que sus propios padres?
Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que el Niño Jesús estaba planeando, cuando su voz de nuevo se volvió a oír:
- Puesto que así lo habéis querido y para que en nombre de los Tres Reyes Magos de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos regalos, YO ordeno que en Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y de vuestra parte regalen a sus hijos los regalos que deseen. También ordeno que, mientras los niños sean pequeños, la entrega de regalos se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos. Pero cuando los niños sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les contarán esta historia y a partir de entonces,en todas las Navidades, los niños harán también regalos a sus padres en prueba de cariño. Y recordarán que gracias a los Tres Reyes Magos todos son más felices".

Cuando terminé de contarle esta historia, Lucía se levantó y nos dío un fuerte beso tanto a su madre como a mi, y nos dijo:
- Ahora sí que lo entiendo todo papá. Y estoy muy contenta de saber que me queréis y que no me habéis engañado.
Y corriendo, se dirigió a su cuarto, regresando con su hucha en la mano mientras decía:
- No sé si tendré bastante para compraros algún regalo, pero para el año que viene ya guardaré más dinero.
Y todos nos abrazamos mientras, a buen seguro, desde el Cielo, tres Reyes Magos contemplaban la escena tremendamente satisfechos.

miércoles, 27 de junio de 2007

Cuestión de fe

Cuando más fe tenía, más me inundaban las dudas.
decididamente creía, pero dudaba de si lo que creía
era mi voluntad o era la voluntad de Dios.
La puta manía de Dios de hablar tan bajito
y tan extraño, me hacían dudar de cada uno de mis pasos.
No sé si creaba yo mi propia religión a partir de mis conveniencias
si yo me fustigaba en mis castigos, haciendo lo que no quería
pensando que eso sería la voluntad de Dios.
No supe nunca las respuestas,
y cuando las supe, me cambiaron las preguntas.
Lo de "hacer el bien",
Lo de "hacer caso a mi corazón"
lo de "hacer lo que me gustaría que me hicieran a mi"
casi nunca me sirvió
porque le último beneficiado siempre era yo.
Entonces...


¿Cómo saber que lo que hago
es la voluntad de Dios
o es mi voluntad?


Dice el evangelio:

Jesús dijo: “Sea hecha Tu voluntad y no la mía”
(Mat. 26:42, Mat. 6:10; Juan 4:34; 5:30; 6:38, 39).

viernes, 1 de junio de 2007

1 Jn 4, 19

En mi vida hubo un tiempo donde la fe lo invadía todo.
Donde Dios era el refugio donde mi cobardía no llegaba.
En que las preguntas sin respuestas, se respondían con "Dios".

Entonces aparece una carta, la 1ª de Juan donde se me interpela:
¿Cómo puedes decir que amas a Dios a quien no ves, cuando no amas a tu prójimo al que ves?
Y se trastabilla mi fe.
Es un camino el camino hacia Dios y ese camino pasa por ti
y lo que es más doloroso, por ese que se me ha quedado atravesado,
por ese que sin decirlo me repite "cree en mi", "ten fe en mi"