Con todo este tiempo me da tiempo incluso a ver las cosas que no soporto. ¡Qué atrevida es la ignorancia!, ¡que impotencia crea la inseguridad del radicalismo en las ideas! ¡que poco humildes somos para ser capaces de escuchar! De los sofistas podemos aprender cosas buenas y malas. Entre las malas esta creernos que tenemos todo el conocimientos, permitirnos opinar, dando por verdades absolutas, pensamientos fugaces de un momento sin dar lugar a replica entendiendo por una gilipollez lo que otros digan. Y a eso me refiero cuando digo que que atrevida es la ignorancia y que impotencia crea cuando alguien no se da el derecho a escucharte. así los adolescentes (y en este grupo englobo a todos los que cumplen con esa característica sofista) creen tener fórmulas mágicas para arreglar el mundo, soluciones que al gilipollas del presidente de turno no se le ha ocurrido porque entre las virtudes de cualquier país (exceptuando EEUU) está elegir a gilipollas para que gobiernen nuestros países; cuando la solución está en el radicalismo que ellos encarnan. La característica que quizás podemos aprender de los sofistas es que todo es relativo y todo tiene algo de respetable y escuchable. Es cuestión de practicar la asertividad. Si la asertividad la llevamos un poco más lejos de saber decir si y no sin faltarle al respeto al otro; también nos daremos cuenta que si alguien piensa algo tendrá algún motivo para pensar eso... algún proceso reflexivo precede (o debería preceder) a cualquier afirmación. y si es así, el proceso empático supone que si alguien es digno de poder decir lo que piensa también debe ser igual de digno escuchar lo que piensa y porque lo piensa; y luego, si eso, contrastar ideas, pero desde la escucha. saber reconocer que algo seguro del otro puede ayudarnos a crecer. Las posturas inflexivas no ayudan a crecer. Y nadie tiene la verdad absoluta; en todas las opiniones hay algo de verdad aunque quizás algunas de las conclusiones después de escucharlas no merezcan ser respetables. Pero ¡cohones! Date el lujo de escucharlas y de intentar entenderlas aunque luego no las compartas R E L A T I V I Z A Que Dios nos dió dos orejas y una boca para escuchar más y hablar menos |
Noticia
miércoles, 3 de enero de 2007
Niñatos
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