Noticia


domingo, 10 de enero de 2010

Aprender a perdonar

Al aproximarse a la puerta de la enfermería de un asilo,
un hombre que estaba en la cola para la medicación
oyó un ruido y al volverse para ver de donde procedía
golpeó, sin querer, con el codo, el pecho de una mujer.
Apenado y sin saber que hacer, el anciano titubeo para pedirle perdón:
"Mil disculpas, señora.
Si su corazón es tan suave como su seno
tengo la seguridad que me perdonará".
La mujer le sonrío y le dijo
"No se preocupe
Si su pene es tan duro como su codo
mi habitación es la 315"