Noticia


jueves, 28 de abril de 2011

Mi refugio

Nos conocimos el 28 de diciembre del año pasado. Yo estaba sentado en el comedor de casa, absorto corrigiendo unas cosas. Llegaste de improviso y nos saludamos. Dicen que solo un 10 por ciento de la población experimenta el flechazo. Nos pasó a nosotros. Te sentaste a mi lado y aunque yo sólo hablaba con tu compañero, de vez en cuando te miraba. Me inundaba la luz de tus ojos. En mi cabeza empezó a bailar una frase que acallaba el ruido de nuestras palabres: "si alargo la mano, le toco el alma". Fue un momento muy hermoso. Duró apenas algunos minutos, pero se ha instalado en mi memoria como algo fuera del tiempo, misterioso. allí se ha congelado tu mirada sobre mí. La rescato cuando la necesito. Me da vida, me da amor. Me ayuda a estar sin ti, porque a pesar de la lejanía tu sigues allí, con el alma y el corazón abiertos de par en par para que yo pueda perderme en ellos