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miércoles, 20 de julio de 2011

Mal de muchos, consuelo de tontos.

Las cosas siempre se pueden ver desde distintas perspectivas,
todo: resultados académicos, comidas, precios, vacaciones, belleza, sueldo;
todo es comparable para bien y para mal,
y el ser humano, como animal sin criterios,
antes de valorar nada lo que hace es mirar a su alrededor
y ajustarse a los parámetros que establece la mayoría,
o en algunos casos, los parámetros de los más allegados.
Es lo que se espera de ti, lo que te crea angustia o ansiedad,
no importa lo que tu quieras, o lo que a ti te guste,
o lo que consideres, aunque no sé si tienes suficiente conciencia
para considerar por ti mismo nada.

Ahora sal de ti y establece tus propias expectativas.
Aquello que tu esperas de lo que vayas a hacer.
No mires lo que cobran los demás,
simplemente valora cuanto vale tu trabajo
- difícil ejercicio cuando ya estamos viciados por la sociedad -
Piensa cuanto te mereces descansar, cada día, cada semana, cada mes o cada año
sin pensar en lo que la sociedad establece.
Piensa quien te gustaría tener a tu lado,
pensando que no sabes quien tiene a su lado el otro o la otra
Detente a pensar que deseas y que crees que mereces por lo que tu das.
Considera tu mismo lo que es suficiente y lo que no
sin pensar en lo que harán los demás.

A veces me da por mirar a las parejas que veo por la calle,
a pensar lo feas que son exteriormente, y sin embargo...
no están solas, y pienso que buscaba la otra persona para conformarse
¿conformarse? Quizás debería decir que expectativas tenía puestas en el otro.
Lo mismo pienso en aquellos machos ibéricos que se jactan
de hacer el amor con su parienta una vez al día durante todo el año.
Con esas estadísticas uno se puede sentir frustrado,
pero tampoco hemos hablado de la calidad,
ni si lo que ellos consideran calidad para mi lo es.

Las expectativas son individuales.
Cuidado con elevarlas mucho, por comparación o sin ella
porque puedes pasarte la vida buscando y buscando
siendo la frustración el sentimiento dominante.
El bajar las expectativas, el todo vale también puede llevarte a no valorar nada
o simplemente a disfrutar con lo que tienes sin exigir nada más
como un regalo caído del cielo