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viernes, 20 de enero de 2012

Apostar

Como si fuera "atrapa un millón"
uno tiene 1440 minutos al día
para dedicarlos a lo que quiera
y como quieras.
Mi apuesta fue inconsciente.
No supe repartir mi tiempo
y lo poco que repartí lo repartí mal.
Ayer era mi cumpleaños y nadie me llamó.
También es verdad que si me hubieran llamado
no sé muy bien si lo hubiera cogido.
Realmente no sé muy bien quien me tendría que llamar;
no esperaba a nadie que me llamara,
no estuve pendiente del teléfono en el día de ayer.
Hace apenas 40 días faltó mi mujer.
Entonces la iglesia estaba llena,
pero no sé muy bien si por ella,
por mi o por su familia.
El caso es que desde entonces
poco a poco han ido menguando
mis relaciones sociales.
El precio de haber apostado todo a una carta
el precio de haberme centrado sólo en ella
el precio de haberme descuido
de haberlos descuidado.
Sí, conozco gente,
sé que si los llamo,
ellos sí me cogeran el teléfono,
sin embargo me siento solo,
no tristemente solo,
sino resignadamente solo.
Sabiendo que es el precio
de haberlo apostado todo a blanco
y haber salido negro
Nadie me llama
centrarme en alguien
apostarlo todo a una carta