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domingo, 15 de abril de 2012

Vendo la casa de las puertas verdes

Vendo la casa porque ya no me quedan más que recuerdos allí.
Ya no he perdido nada. Sólo queda el vacío, la melancolía de otra vida.
Sí, he pasado buenos momentos.
He conocido mucha gente y otras han desaparecido,
me he reído y me he fumado encima.
He tomado el sol en el patio sintiéndome como en casa
me he sentido en la intimidad de la habitación
como en el lugar secreto en el que nunca nadie me encontraría
Allí también me he despedido
y me he sentido agradecido
por lo más insignificante.
Ha sido, en definitiva, importante
el tiempo que pasé entre tus paredes.
Recordaré las veces que debía enseñar mi carné de identidad
recordaré las puertas que se cierran a mi espalda
recordaré la lentitud de sus guardianes
y lo mal que funcionaban algunos funcionarios.
Recordaré lo fácil que era entrar y salir de allí
recordaré las puertas que tenía que pasar para llegar a verte
una, dos, tres, cuatro, cinco, seis y siete puertas cerradas
que se debían abrir para que yo llegara a ti

Ahora las puertas siguen allí
pero tu ya no estás
y ya nada me ata allí
más que los recuerdos