Noticia


miércoles, 22 de febrero de 2006

Suerte y Ausencia

La abracé con todas mis fuerzas
y sin embargo mis fuerzas se iban por la punta de mis dedos
El peso de la felicidad era mayor que el que mis brazos podían abrazar.
Me fallaron las fuerzas una vez más
y me tuve que conformar con sentir
como se me escapaba la felicidad.
Y llorar,
llorar
...

llorar de felicidad,
llorar por la felicidad
que tuve y ya no tengo
llorar por la suerte y por la ausencia.