Noticia


viernes, 18 de abril de 2008

Encuentros

He de decir que no me conocías,
pero desde que te vi desde lo lejos
me caíste bien.
Me miraste cuando te miré
o quizás ya me mirabas antes,
no lo sé.
Tu mirada vomitaba
una desfachatez inusual en cualquier mirada.
Te dió igual todo,
te quedaste quieta,
esperando ver como mis pisadas
llegaban a la altura de tus pasos;
no respondiste a ningún otro estímulo
parecía que en el mundo sólo existíamos tu y yo.
Yo seguí mi camino, y tu sólo ladeaste el cuello
para sin pestañear seguir mirándome
con una mirada que lejos de hacerme sentír incómodo
me hacía sentir seductor a tus expectativas.
Sólo entonces,
te quisiste poner a dos patas
para encaramarte a mi pierna