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miércoles, 8 de abril de 2009

Silencio, he oído un rumor

Aprendí a ser callado. a estar callado.
No es que nadie me lo enseñara,
simplemente que el condicionamiento operante hizo su labor.
A veces no sabes que decir, la indecisión retrasa tus palabras
y cuando las tienes elegidas y coges aire para responder
ves que llegas demasiado tarde y que le adversario ya toma la palabra
en dirección opuesta a la que tu estabas dispuesto a tomar.
Entonces cierras la boca y escuchas.
Ten paciencia! Aprende a esperar!
Y la experiencia me enseña que le ataud de tu adversario verás pasar.
No, no soy de venganzas.
Sólo de palabras tardas.
No las esperes, no las diré.
Porque aprendí a no tener necesidad de decirlas.
Por eso las publico aquí, donde sé que tu no las leerás
y tu que crees que van dirigidas a ti
no tienes nada que ver con ellas,
más que si solamente piensas que hablan de mi.
No, guardaré silencio, porque lo quiero guardar.
Publicaré mis respuestas en blogs que nunca leerás,
en espacios a los que no tienes acceso,
porque a fin de cuentas, el objetivo no es hurgar en la herida,
no es echar un anzuelo para ver quien pica,
no es que te comas más la cabeza,
cuando no espero nada de ti.
No he querido hacer nunca daño
pero no soy perfecto, también me equivoco,
y no por miedo a equivocarme me callo.
Me callo porque el silencio es mi respuesta,
no cobarde, sino simplemente mi respuesta.