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sábado, 17 de junio de 2006

Discusiones

llamadme vanidoso, pero siempre que he discutido con alguien,
en esas pocas ocasiones siempre he creído tener yo la razón;
y si no hemos discutido, me he muerto pensando lo equivocado
que estaba la otra persona, y que pocas luces para no ver "la verdad";
"mi verdad".
Con ella, la mitad de las veces andamos a uñas, tirándonos cuchillos;
creo que tiene debilidad por hacer de cualquier detalle una discusión
y yo como un novato entro a todas, o por no mentir, a casi todas.
La mitad de las veces ella no reconoce que se haya equivocado
(pero de esas no hablaré ahora).
La otra mitad de las veces, aunque yo no las reconozca, y siga discutiendo
me avergüenzo por dentro, agacho la mirada,
y me justifico en el único derecho que me ampara,
el derecho a equivocarme.

Todo esto me ofrece otro derecho
el derecho a aprender de mis errores
el derecho a levantar la vista
y dejarme orientar por los demás
ver el horizonte y
rediseñar el camino por el que voy