Noticia


viernes, 12 de enero de 2007

Voyeur

La primera vez no lo busqué,
simplemente estabas ahí,
aprovechándote de mi descuido.
Entonces me reproché mis prejuicios
y mi falta de honestidad:
tracé mil estrategias por si había una segunda vez
y forcé una segunda vez,
y tu caiste en mis redes ,
y otra vez te vía allí mirándome,
mirándonos.
Y la excitación venía cuando imaginaba
lo que tu verías.
Ya no follaba pensando en mí
ni pensando en él.
Mis orgasmos llegaban al sentirme observada
imaginando lo que tu verías
entonces, sólo entonces, me corría.
Acerté yo a verte alguna vez mientras mirabas
a reconocerte tras las cortinas,
y me excitaba verte por la calle,
cruzarme contigo en los pasillos del supermercado
y sentir como te excitaba mirarme
o como te girabas cuando pasaba frente a tí
para mirar contonearse mi culo tras de ti.

Fue entonces cuando se me ocurrió hablarte,
invitarte a venir a casa
a mirar más de cerca
de lo que mirabas tras de tus cortinas.
Te invité incluso a participar,
a que formaras parte de ese trío
o a dedicarme solamente a ti.
No espere respuesta,
solo fue una invitación que nunca respondiste.
Al principio me sentí despreciada,
luego supe que debía ser así,
y disfrute con tu ausencia
imaginándome que me mirabas.
Por eso, desde ese día, desde esa noche
sólo follo para ti, para que tu me mires
para que tu me leas
aunque no quieras participar.