Noticia


martes, 15 de mayo de 2007

Nuevos amigos

Conocí a Ramón.
Las circunstancias obligaban a ello. No me acerqué yo ni él se acercó.
Las normas sociales obligaban a que la situación terminara en conversaciones triviales o no, pero la cortesía obligaba, y la verdad es que Ramón se me hizo agradable.
Como apuntan los manuales de psicología, y los protocolos de las habilidades sociales
buscamos los puntos en común y los exprimimos, aprovechamos esos lugares comunes para reír, y caernos mejor, pero todo termina, y tras los días vienen las noches y tras las noches los días.
Y ahora tengo dos opciones, o llamarle, o escribirle a su teléfono que me dió por cortesía, o simplemente pasar, porque no necesito más amigos, porque ya me vuelvo viejo, porque hace calor o porque ya estoy de vuelta en esta vida.
Quizás me cayó bien, pero no tan bien, quizás me dé miedo o pereza. Yo que sé.
Sólo sé que mientras estoy escribiendo esto, podría estar hablando con él, o escribiéndoselo en un mail.
C'est la vie