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miércoles, 30 de mayo de 2007

De nada

- De nada - le dije yo.
No había hecho nada, o al menos nada que me costara, para lo que tuviera que renunciar a nada.
- Te iba a comprar algo...
- Ni se te ocurra - le corté convincente. No quería que me comprara nada, porque lo más seguro es que no acertara, ni me comprara nada que fuera a utilizar, ni que necesitara. Ni porque tampoco me lo merecía.
Preferí que me debiera un favor toda la vida
a que me pagara con cualquier tontería.

1 comentario:

dulcinea dijo...

...jajajaja...¿te resistirías a un artículo sabinero?...no me lo creo¡¡¡....

un besete.