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viernes, 1 de junio de 2007

1 Jn 4, 19

En mi vida hubo un tiempo donde la fe lo invadía todo.
Donde Dios era el refugio donde mi cobardía no llegaba.
En que las preguntas sin respuestas, se respondían con "Dios".

Entonces aparece una carta, la 1ª de Juan donde se me interpela:
¿Cómo puedes decir que amas a Dios a quien no ves, cuando no amas a tu prójimo al que ves?
Y se trastabilla mi fe.
Es un camino el camino hacia Dios y ese camino pasa por ti
y lo que es más doloroso, por ese que se me ha quedado atravesado,
por ese que sin decirlo me repite "cree en mi", "ten fe en mi"