Noticia


miércoles, 18 de junio de 2008

Cuando reces no uses muchas palabras (Mt 6, 7-15)

Estar en silencio ante ti, Señor.
Silencio y vacío para ofrecerte mi nada. Confiando en que tú llenas mis vacíos y pones tu palabra en mi silencio.
Renunciando a la palabra que trata de explicar, justificar, argumentar, analizar en la oración.
Renunciando a la palabra que me enreda y me atrapa; a la palabra en la que quiero enredarte y atraparte.
Una sola palabra, decir tu nombre, Jesús.
Una sola palabra para amarte.
Una sola palabra para darte mi ser.
Y esperar en silencio, confiadamente, tu salvación en mi historia.

(Luís F. Crespo)