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martes, 8 de marzo de 2005

Los toros

Ayer llegué a la plaza a las 8'00 de la mañana (que nadie se asute, aún la fiesta nacional no se ha adelantado de forma tan vespertina). Se habrían las taquillas a las 10 AM. Era el primer día de la venta de éstas. Sorprendentemente, a las 8 AM ya habían grandes colas, y cierta ansiedad, por si cuando nosotros llegáramos ya no hubiese en el lugar que nosotros quisiéramos el día elegido. Claro. Estas circunstancias invitan a hacer amigos, a hablar con el de delante y el de detrás. A comentar quien es el torero más bueno y cual es más malo, y a hablar de lo irreal de la situación.
La cola está llena de abuelos, como esperando el racionamiento. La mayoría entienden de toros, más que yo de educación, y son capaces de recordar hazañas de hace años, entre faroles (porque alguno cuenta casi casi que fueron ellos los que torearon ese día). Pero no todos son abuelos (cerca del 50 % de la población en cola) Y me planteo... Y el resto de gente no trabaja???? Evidentemente deben trabajar, porque le precio de las entradas no son nada baratas. El abono de temporada ronda las 1700 euros con un 20 % de descuento ya hecho (eso si, en barrera y en sombra). Y a pesar de las largas horas de cola (Algo más de 4 horas hice yo, hasta que me vendieron las entradas, a eso de las 12'20) y del alto precio de estas (yo pagué, por unas de las más baratas 32 euros), nadie te asegura que salgan unos buenos toros, ni unas grandes faenas. Vamos que tu dinero está apostado en una ruleta más. Sin embargo, decía, cuando sales de esa cola, sientes que has conseguido lo más grande del mundo, y que el objetivo de ese día ya lo has cumplido.

1 comentario:

Philomeno dijo...

Enhorabuena a los premiados, aunque yo de cuernos no entiendo nada de nada.

Un bezote