Noticia


martes, 5 de septiembre de 2006

Anónimo Fernández

Anónimo Fernández lleva viniendo a varias conferencias mías. No suele ponerse en primera fila, pero tampoco se esconde, no hace nada de lo cual yo pueda sospechar, nos cruzamos por la calle, y tan siquiera me mira, compra en el mismo super que compro yo, unas horas después o un poco antes, pasa por otra caja y se va en otra dirección. A veces me escucha cuando yo ni me fijo en que había nadie allí, y piensa, piensa pero no habla.
Anónimo Fernández sabe más que yo, más que yo de la vida y de todas las cosas. Anónimo podría enseñar muchas más cosas de las que enseño yo, y quizás mejor, pero no tuvo el descaro de decir "aquí estoy yo", ni de venderse aunque fuera un poquito, porque el mundo en el que vivimos anda tan rápido que no nos da permiso para asomarnos por la ventana y ver que se mueve a mi alrededor, y a mi alrededor estaba él. Sólo tenía que levantar un poco la voz, o decir "Ey, que estoy aquí". entonces yo le hubiera mirado, hubiera sonreído y me hubiera rendido a la evidencia de saber en que dirección escucho, y no desorientarme, sin saber donde está el valor de las palabras, ni hacia donde se dirigen

Dedicado a los anónimos que fueron y que nunca serán